Zona vinícola castellano-leonesa situada al sudeste de Zamora en las provincias de Zamora y Valladolid, con Denominación de origen.
Regada por el Río
Duero, incluye 12 municipios de la provincia de Zamora y 3 de la de Valladolid teniendo la localidad de Toro como centro de la denominación.
Zamora: Argujillo, Bóveda de Toro, Morales de Toro, El Pego, Peleagonzalo, El Piñero, San Miguel de la Ribera, Sanzoles, Toro, Valdefinjas, Venialbo,
Villabuena del Puente.
Valladolid: Villafranca de Duero, San Román de Hornija, Pedrosa del Rey: Pago de Villaester de Arriba y Pago de Villaester de Abajo
los vinos de Toro cuentan con una gran tradición. Sus orígenes son anteriores al asentamiento de los romanos. En la Edad Media fue considerado un bien de gran aprecio, siéndole concedido privilegios reales que permitían su comercialización en ciudades donde la venta de otros vinos estaba prohibida.
Se llenaron con estos vinos bodegas reales y navíos que alcanzarían las tierras del nuevo mundo. Durante el siglo XIX se exporta en grandes cantidades a Francia para suplir la falta de vino provocada por la plaga de la filoxera.
Tras la invasión filoxérica en España en el año 1.870 el cultivo de la vid sufre una gran reconversión, y es en Toro donde la variedad Tinta de Toro ancla sus raíces en terrenos arenosos sueltos y bien drenados, conservándose hasta
nuestros días la multiplicación del viñedo en pie franco.
En los años 70 del siglo XX se dan los primeros pasos para crear lo que con el paso del tiempo
llegaría a ser la Denominación de Origen Toro, cuya culminación llega en 1987.
La altitud de los viñedos esta comprendida entre los 600 a 750 metros, los suelos son pardos con textura arenosa, pobre en materia orgánica y con bajo
contenido en sales minerales.
El suelo está formado por sedimentos de areniscas, arcillas y pudingas calizas pliocénicas, que en superficie originan suelos
pardos calizos sobre material no consolidado.
Se alternan desde materiales limosos, a areniscas de grano grueso y fino con niveles de calizas y margas
detríticas formados durante el Mioceno (Era Terciaria).
La zona está caracterizada por un clima continental y extremado con influencias atlánticas, de
carácter árido. Las precipitaciones oscilan entre los 350 a 400 mm anuales. Todas estas condiciones climáticas, extremado frío en invierno, gran número de
horas de sol, etc. dan una calidad excepcional a la uva, lo que es primordial para la elaboración de buenos vinos. La evolución que ha experimentado en las
últimas décadas les ha llevado a ser protagonistas del magma que arrastra la crítica de vinos tanto a nivel nacional como internacional.
Los vinos tintos se elaboran principalmente con la variedad Tinta de Toro que representa el 80% de la producción. Variedad autóctona por excelencia de
cuyos orígenes apenas se tiene información. Las características ampeleográficas bien se asemejan al Tempranillo o Tinto Fino, pero que enclavada en la
zona desde hace varios siglos la identifican con un nombre y personalidad propia y diferente a sus semejantes.
Como mezcla se utiliza la garnacha,
variedad que combina muy bien en las mezclas por la sutileza de sus aromas y la cremosidad que aporta a los vinos.
En vinos blancos se utilizan las variedades Verdejo y Malvasía, ambas traidas por los árabes las primeras de Africa y las segundas de Grecia.
Bodegas de Toro (click en el logo para ir a la bodega):