Situada al sur de la Meseta Castellana , a unos 60 km . de distancia de Madrid, la cuna de Don Quijote es la región natural de mayor extensión de España y probablemente,
gracias a este gran embajador, la más conocida internacionalmente.
Su territorio corresponde al de los municipios que integran las provincias de Albacete, Ciudad Real,
Cuenca, Guadalajara y Toledo. Por su tradicional y acusada vocación vitícola y un conjunto de características intrínsecas y naturales, es la zona ideal para la producción de
uva y, como consecuencia, de unos vinos espectaculares y con peculiaridades definidas. Castilla-La Mancha y sus habitantes hunden sus raíces en la historia.
Íberos,
romanos, visigodos, musulmanes y cristianos han vivido y dejado muy marcada su huella en esta región.
Las culturas prerromanas ibérica y celtibérica estaban ya asentadas en los territorios que hoy conforman Castilla-La Mancha en el siglo IV A.C.. En el año 192 a.c. se
produce la ocupación romana, creándose ciudades como Segóbriga, Valeria, y Toletum (Toledo). Con la decadencia del Imperio Romano, el pueblo visigodo ocupa estas
tierras, eligiendo Toledo como capital política y religiosa.
De esta manera, las tierras de Castilla-La Mancha cobraron una importancia que hasta ese momento no habían
tenido.
Los árabes se asientan en la península en el año 711 , dando paso a una larga época de coexistencia y superposición de culturas, religiones y lenguas.
A comienzos
del siglo XI se desintegra el Califato de Córdoba y surgen en la península diversos reinos de taifas, entre los que destaca el reino medieval de Toledo, cuyo territorio
coincide en gran parte con la actual Castilla-La Mancha.
Con estos reinos de taifas se vivió un importante momento de esplendor artístico y cultural, pero su debilidad
política facilitó la reconquista por los cristianos de las principales plazas y territorios bajo poder político musulmán: Alfonso VI toma en el año 1085 Toledo; Alfonso VIII
, la ciudad de Cuenca en 1177 ; Alfonso X funda en 1255 Villa Real, luego llamada Ciudad Real. Numerosos castillos y fortalezas recuerdan el carácter fronterizo de este
territorio en época medieval.
En pago a sus servicios en este proceso militar y repoblador, los reyes otorgan a las órdenes militares extensas tierras en calidad de señoríos.
Años de pestes, malas cosechas y reclutamientos masivos para servir en las campañas europeas de los Habsburgo despoblaron masivamente la región ocasionando una
grave decadencia, que fue acelerada por la expulsión de los moriscos en 1609 . Fue en esa época cuando Miguel de Cervantes inmortalizó esta región al elegirla como
tierra natal de Don Quijote de la Mancha , un auténtico retrato de esta región.
En el siglo XVIII , se produce un gran auge demográfico y una extensión generalizada de los
cultivos, sobre todo el trigo y la vid.
El punto de partida para una nueva época es la promulgación de la Constitución Española de 1978 y la creación del Estado de las
Autonomías.
El 16 de agosto de 1982 se publicó el Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha , adquiriendo esta su verdadera identidad.
Castilla-La Mancha ocupa la práctica totalidad de la Submeseta Sur peninsular. En este inmenso territorio se distinguen tres tipos de relieves; las llanuras como La
Mancha, La Meseta Toledana y la Sagra; las zonas serranas, como las sierras de Guadalajara, las Parameras de Molina de Aragón, la serranía de Cuenca, las sierras de
Alcaraz y Segura, Sierra Morena y valle de Alcudia y los Montes de Toledo, y las zonas de transición, la Alcarría, la Manchuela, el corredor de Almansa, el Campo de
Hellín, el campo de Montiel y el de Calatrava.
Es atravesada hacia la vertiente Atlántica por el Tajo y el Guadiana y hacia la mediterránea por el Júcar y el Segura.
El
clima es mediterráneo, aunque con rasgos de continentalidad, pues sus inviernos son rigurosos, veranos cálidos, irregularidad en las precipitaciones, fuertes oscilaciones
térmicas y notable aridez, pertenece a la llamada España Seca.
Castilla La Mancha cuenta con muchos y variados patrimonios; artísticos, ecológicos, culturales, pero sin duda alguna uno de sus grandes patrimonio lo compone el sector
vitivinícola.
Posee el mayor viñedo del Mundo con sus cerca de 600.000 hectáreas, ello supone el 50% del viñedo de España, el 18% del viñedo europeo y cerca del 8%
del viñedo mundial.
De las cinco provincias que la forman, Ciudad Real es la que mayor plantación de viñedo y Guadalajara la de menor cultivo.
El 53% de las viñas se
encuentran adscritas a alguna de las actuales denominaciones de origen existentes y de entre ellas es la D.O. La Mancha la de mayor superficie.
En estos mares de viñas,
destacan en las variedades tintas la Tempranillo que aquí se llama Cencibel y en blancas la Viura o Macabeo.
Junto a ellas, en tintas, también se cultivan; la Cabernet
Sauvignon, Syrah, Merlot, Garnacha, Monastrell, Petit Verdot, Moravia y Bobal. Y en Blancas; la Sauvignon Blanc, Chardonnay, Moscatel, Verdejo, Airén, Albillo,
Malvasía, Pedro Ximénez, Malvar y Torrontés.
Además de los Consejos Reguladores de las D.O. (Almansa, Dehesa del Carrizal, Dominio de Valdepusa, Finca Élez,
Jumilla, La Mancha, Manchuela, Méntrida, Mondéjar, Pago Guijoso, Ribera del Júcar, Uclés y Valdepeñas) existe el Instituto de la Vid y del Vino de Castilla La Mancha con el objetivo de potenciar el sector vitivinícola de está Comunidad Autónoma.
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