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La D.O. Calatayud y su Garnacha, valores en alza

Grandes garnachas viejas 

Fuente: Wines from Spain

La D.O. Calatayud fue creada en el año 1989. La superficie que ocupa se extiende sobre un terreno excepcional para el cultivo de la vid, en la provincia de Zaragoza. Sus vinos son el resultado de la perfecta interacción del microclima de la zona, la amplia gama de suelo y de una uva, la Garnacha Tinta, con una perfecta adaptación al terreno. Todo ello da lugar a vinos con una marcada personalidad del gusto de los paladares internacionales, ya que esta denominación exporta el 85% de su producción.

El cultivo de la vid en la zona se remonta al siglo II a. C., confirmado por el hallazgo de un lagar en el pueblo celtíbero de Segeda, de gran importancia en la guerra numantina, situado entre los términos municipales de Belmonte de Gracián y Mara. No obstante, la primera referencia escrita sobre la gran calidad de los vinos de la comarca se remonta al siglo I d.C. y su autor es Marco Valerio Marcial, historiador romano nacido en Bílbilis Augusta, una ciudad floreciente en su época y en cuyas cercanías los árabes fundaron la actual Calatayud.

Por tanto, los romanos desarrollaron la vid, los musulmanes la abandonaron y los cristianos volvieron a destacar su importancia durante la Reconquista como cultivo colonizador. A finales del siglo XII los monjes del Císter promovieron la plantación de la vid en esta zona y fundaron el Monasterio de Piedra. Habrá que esperar hasta el siglo XX para registrar otro impulso similar, ya que con la llegada de la filoxera a Francia los viñedos de esta zona se extendieron hasta superar las 44.000 hectáreas. En la década de los sesenta los viticultores se unen y crean cooperativas y posteriormente solicitaron la creación de esta Denominación de Origen que fue ratificada en 1989.

La D.O. Calatayud, en la que actualmente se encuentran inscritas 15 bodegas, se sitúa en la parte más occidental de la provincia de Zaragoza. Reúne a 46 municipios, que aglutinan un total de 3.965 hectáreas dedicadas al cultivo del viñedo. Se trata de una zona con una orografía complicada, situada en las estribaciones del Moncayo y caracterizada por una compleja red hidrográfica formada por diversos afluentes del río Ebro. Los viñedos se distribuyen en las laderas, con altitudes que oscilan entre los 550 y los 1.040 metros. Así pues se trata de ubicaciones con elevada pendiente lo cual favorece la aireación del viñedo pero hace muy difícil su mecanización, realizándose la mayoría de las labores de cultivo de forma manual y respetuosa con el medio ambiente.

El terreno es ondulante, asentándose la mayor parte del viñedo sobre suelos de pizarra roja y gris, pedregosos, arcillosos y calizos. Son suelos sueltos, muy pobres en nutrientes y de elevada proporción de caliza que presentan buena permeabilidad.

El clima en esta zona se caracteriza por su continentalidad, con inviernos fríos y veranos calurosos. La temperatura media anual es de 13,1ºC, con grandes diferencias entre la noche y el día durante el periodo de maduración, con temperaturas suaves y precipitaciones bajas en el fondo de la fosa y temperaturas más bajas y precipitaciones superiores a medida que ascendemos, con una pluviometría media de 300 a 550 mm. Bajo estas condiciones climatológicas, se favorece una lenta maduración de las bayas que beneficia su maduración fenólica. Los rendimientos por cepa son bajos y el cultivo se desarrolla sin apenas incidencias de placas y enfermedades criptogámicas.

En este marco, la variedad predominante de uva es la Garnacha Tinta, que se extiende por algo más de la mitad del viñedo, en plantaciones que superan en muchos casos los 50 años de edad. No obstante, también están amparadas otras variedades tintas como el Tempranillo, Syrah, Mazuela, Merlot, Cabernet Sauvignon, Monastrell y Bobal. Mientras que entre las blancas se reconocen la Viura, Garnacha Blanca, Malvasía, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Gewürztraminer, estas dos últimas de reciente aprobación. No obstante, las variedades tintas suponen un 90,55% frente a las blancas, que representan el 9,45% restante de la superficie total de la Denominación de Origen.

En la D.O. Calatayd la vendimia se inicia por lo general a finales de septiembre, pudiendo alargarse hasta mediados de noviembre, convirtiéndose en una de las zonas de España donde más tarde se vendimia.

Los vinos más significativos de esta denominación son los tintos elaborados, principalmente, a partir de la variedad Garnacha Tinta. Se trata de vinos muy afrutados y con un toque mineral. Destacan los vinos comercializados bajo el distintivo ‘Calatayud Superior’, elaborados con esta variedad procedente de viñedos de más de 50 años y con unas producciones muy bajas. En su composición figura un 85% mínimo de vino de Garnacha Tinta y el 15% restante con vino de otras variedades, preferentemente Tempranillo ó Syrah. Son vinos de color rojo picota, con aromas de frutas del bosque, cuya intensidad aromática deja entrever tonos minerales y balsámicos, envueltos en un toque de madera limpia, con buena entrada en boca, sabrosos, con intensa concentración de fruta y tonos tostados, que dejan un postgusto muy agradable.

En cuanto a la comercialización, durante el año 2009 se embotellaron 5,8 millones de botellas, de las cuales el 85% se destinaron a exportación, siendo los principales países de destino EE.UU., Reino Unido, Alemania, Bélgica y Países Bajos.

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